Nuestros grandes amigos los bancos

Dedicado a Caixabank. ¿Hablamos?

Todo viene a colación de la última jugada de Caixabank. Mi banco, que no tiene suficiente con haberme señalado en su momento ante el Banco de España por un pequeño retraso en la hipoteca sino que años después es la responsable de que no pueda ni siquiera tener la tarjeta de la Fnac a través de Caixabank Consumer Finance.

La última ha sido increíble. El día 29 de noviembre, mi cuenta apareció como que no podía recibir abonos. Por supuesto, ni una nota, ni una comunicación y ninguna advertencia. Solo ese momento en el que deciden ejercer su fuerza.

El día 30 de noviembre, no pude ingresar mi nómina, pero eso sí, ellos hicieron sus cargos, hipotecas y recibos internos. La situación derivó en un fin de semana. Su portal de atención al cliente por Twitter, solo sirve para derivar la incidencia ¡al lunes!

Todo absolutamente rocambolesco.

Lunes 3 de diciembre. Llamo a la sucursal, la directora de la oficina me comenta que está con lo mío, que el bloqueo es una situación por la no actualización de datos personales y económicos. Me acusa directamente de que me han avisado muchas veces y que he hecho caso omiso a sus advertencias. Ni que decir tiene que no es capaz de decirme cuántas veces, por que medios y cuales han sido los acuse de recibo a los que hice caso omiso. Eso sí, la banca online la tenemos para vender descuentos en Booking.com.

En ese mismo día procedo a actualizar mis datos y a mandar los documentos precisos. Mensaje de vuelta, «esto es lo que necesitábamos»

Martes 4 de diciembre. Ante la no recepción de los importes vuelvo a preguntar a mi oficina qué pasa. Respuesta, ahora faltan los datos de tu mujer, que es cotitular de la cuenta. De nuevo, primera noticia. Pero no solo eso, me entero que también bloquearon la de mis suegros. Esto solo tiene una explicación. Mi suegro vive en la sucursal y hace toda las gestiones presenciales. La explicación es que mienten. Mienten y nos culpan de sus dolos, de sus malas prácticas y de su incapacidad de gestionar todos los clientes con reducción de oficinas. Por supuesto, mi mujer llegó a las 14:02 al banco y, por seguridad, no le dejaron pasar a firmar los datos.

Eso si, primer recibo devuelto. Costes y reputación en pagos a la mierda, pero ellos, ellos tan tranquilos. Espero que sus conciencias también lo estén.

Miércoles 5 al viernes 7 de diciembre. Se supone que las cuentas estaban bien activas y sin problemas. Ni un correo nada del miércoles al viernes a las 9 de la mañana. Me comunican que ok a las 9 horas del viernes 7. Compruebo la operativa y todo ok pero hay una salvedad. El día 1 de diciembre, se me paga la nómina, ellos me la retienen hasta el viernes 7 de diciembre a las 10 horas. Durante 6 días, con saldo retenido en cuenta han estado devolviendo cargos y recibos. Ahora, ¿quién paga los recargos, intereses y el daño reputacional? Hagan apuestas.

Seguiremos informando.

Gracias Caixabank, seguiremos hablando.

Hace dos años que escribí este artículo. Fue un ejercicio de reflexión sobre cómo el panorama va a cambiar, en un tiempo no muy lejano para los bancos.


Siempre llegáis tarde

…y nunca a tiempo. Esta reflexión, que parece una frase sacada de una discusión matrimonial,  es lo que siempre sucede con los bancos, esos grandes amigos que te prometen grandes cosas pero que a la hora de la verdad, ni están ni se les espera cuando se les necesita.

La vida con las entidades financieras son como un largo desencuentro, buscas que te amen y que den cariño pero lo que más encuentras son cenas con promesas de futuro y pasión y una realidad de teléfonos que suenan pero en los que, en realidad, no hay nadie al otro lado.

Y ya que estamos en modo confesión abriré una parte de mi historia en este artículo ya que, mi caso no es uno como los denominados de éxito sino que ha sido construido a partir de pequeñas recopilaciones de fracasos en las que mi pareja de baile nunca llegaba para el vals.

Para las empresas, el crédito es como la gasolina y sin él no podemos funcionar adecuadamente. Ésta y no otra es nuestra gran verdad, del mismo modo que lo real de la vida es que el éxito de un país se mide por la capacidad de trabajo y riqueza pueda generar. Y ellos, que son los que tienen que ayudar, no te tienden la mano cuando la necesitas.

Yo (esa mano) la necesité porque caminé al borde del precipicio, porque arriesgué lo que ellos no arriesgaron y porque para poder crecer pedí que me devolvieran una parte de todo aquello que, como ciudadano, les había entregado. Pero no, ellos estaban más preocupados de quebrarse, de invertir en lo incorrecto y en contribuir en un modelo de país que claramente nos llevaba al fracaso. Estaban preocupados de excavar tumbas solo pensando en su propio beneficio y no en levantar monumentos y palancas para el futuro.

Han sido casi diez años, para algunos una eternidad, donde nos habéis sacado la sangre, hemos trabajado para vosotros, para que paguéis vuestras deudas y para que sobreviváis a costa nuestra. Y lo que es más obsceno de todo, nunca entendisteis nada de lo que nos pasaba, si nos dolía la cabeza o el corazón y si nuestro problema tenía remedio. No sabéis nada más que mirar números absurdos, que no son capaces de representar el potencial real de lo que somos capaces de llegar a hacer y nos habéis dejado en estado comatoso.

Y ahora todo ha cambiado, esa novia ya no es tan joven, no se ve tan guapa y no tiene la misma fuerza. Ya no tiene tantos pretendientes y su juego de esquivarme ha cambiado radicalmente. Antes no se ponía al móvil, ahora ella y sus amigas no hacen más que llamarme para que la de cariño, para que la saque a cenar y para que le presente a mis amigos. Y yo no quiero, no quiero porque sé que pasará lo mismo, cuando no me necesite vendrán los silencios, los cuernos, la infidelidad y el retirar esa mano que engañosamente me ofrece porque yo sé que sólo me quiere por mi dinero.

Hoy llamáis porque no se os ocurre otra manera de acercaros a nosotros, pero la crisis nos ha hecho aprender mucho más de lo que pensáis. Ya sabemos como es el fin de la historia, como nuestro idilio falso acabará en ruptura y que en aquella esquina daréis otra un paso más que nosotros para volvernos a dejar implorando piedad, moribundos y sin ningún tipo de argumentos más que el de venderos nuestra alma.

Siento decirlo, estáis acabados porque no sabéis leer el futuro, porque estáis tan centrados en vuestra propia quietud que la ola que viene os va a llevar por delante y no dejará en pie nada de lo que habéis construido con un dinero que no es vuestro, con un trabajo que no os pertenece, con un talento que ni siquiera soñasteis y que habéis exprimido hasta que la cuerda se ha roto.


2 comentarios en “Nuestros grandes amigos los bancos

  1. Mucha razón Alejandro , pero la realidad es que los seguimos necesitando y ellos lo saben, que el sistema tiene y va a cambiar esta claro pero por el momento esto es lo que hay amigo… guste o no.

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